El aroma de nuestros cafetales, corazón de mi familia
Nuestra relación con la tierra no comenzó como un proyecto comercial, sino con el esfuerzo paciente y silencioso de generaciones campesinas en las laderas de Betania. Durante más de treinta años, el oficio de cultivar café ha sido el pulso vital de mi hogar: madrugadas entre la neblina, cuidado artesanal de cada árbol y el legado intacto que nos dejaron nuestros antepasados.